Desarticulado un grupo delictivo especializado en el robo y despiece de vehículos que operaba en la zona sur

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La Guardia Civil, como una parte de la Operación Enorme Manzanal, desarticuló una organización criminal experta en robo y posterior desmantelamiento de automóviles, que operaba en todo el país.

Siete hombres de ascendencia de españa, norteafricana, rumana y paraguaya fueron detenidos por presuntos delitos de pertenencia a una organización delictiva, robo continuo de vehículos, ocupación de inmuebles, estafa eléctrico, recepción y desobediencia grave a un agente de autoridad.

El líder de la red es un empresario español que dirigía negocios legales que nada tenían que ver con el mundo de la automoción.

La investigación se desarrolló en dos fases, la primera a partir del pasado mes de marzo, en el momento en que el Grupo de Investigación y Análisis del Sector Tráfico de Madrid advirtió un aumento importante de los envíos de piezas y elementos fundamentales de vehículos sospechosos. a pesar de que se ha proclamado el estado de alarma.

El análisis de la documentación reveló que ciertos de estos embarques fueron completados por personas con antecedentes de tráfico ilícito de vehículos, lo que dio la alarma de que estas personas volvían a efectuar actividades ilegales.

Los embarques se efectuaban usando autorizaciones como trabajadores, lo que les permitía transitar por todo el territorio nacional sin restricciones en camionetas y camiones antes contratados por los líderes y para quienes empleaban facturas portuarias y recibos de distribución falsificados por «compañias testera» que al final tuvieron éxito. ser dirigido por el jefe de la organización.

Los avances en la investigación nos permitieron llegar a un almacén en la ciudad madrileña de Fuenlabrada, donde los agentes hallaron varios automóviles de alta gama que explotaban y parecían sustraídos.

Gracias a los esfuerzos completados cerca de este almacén se descubrieron 4 más en Parla, Alcobendas, Humanes y Torrejón de Ardoz, donde la organización trasladó los coches después de haberlos «enfriado» a zonas recónditas del donde fueron utilizados. habían robado.

Su ámbito de actuación en el ámbito del robo de automóviles fue la periferia de La capital española, principalmente en el sur, habiendo cometido un gran número de hechos delictivos en Alcorcón, Pinto, Móstoles, Valdemoro, Leganés y Getafe. Asimismo es significativo el número de latrocinios realizados en los municipios toledanos de Illescas y Seseña.

Cometieron los latrocinios aprovechando la contención establecida a lo largo del estado de alarma

Los oficiales verificaron que los robos se cometieron 2 o tres ocasiones por semana, primordialmente durante el día, utilizando la contención total de la población y la consiguiente demora en el conocimiento de los latrocinios de vehículos por parte de los propietarios legítimos.

La segunda fase de la investigación se centró en el análisis de la estructura de la organización, que era piramidal por un empresario español, hombre de su total seguridad y por diferentes vínculos que cumplían funcionalidades concretas y distinguidas. dentro de la red criminal.

La primera sección penal estaba compuesta por miembros de origen rumano, aplicados exclusivamente al robo de vehículos que previamente había sido ordenado por la dirección de la organización.

Expertos mecánicos

Estas personas tenían conocimientos técnicos especializados en mecánica de precisión, electrónica automotriz, control de automatización y sistemas de cerrajería necesarios para abrir y inhabilitar con éxito los más modernos sistemas de seguridad de automóviles. También contaban con los gadgets electrónicos más renovadores del mercado negro para entrar, modificar y manipular tableros, haciendo vuelos muy bien limpios y seguros sin dejar indicio.

Una vez robado el vehículo, este enlace se encargaba de estacionarlo en localidades distanciadas del sitio de la comisión a lo largo de uno o bien dos días, para evitar un posible control policial.

Transcurrido el oportuno período estimado por la dirección de la organización, otra sección se encargó de trasladarlos con extremas cuestiones de inseguridad a la estructura logística de los almacenes y fincas que habían elegido atentamente.

Ahora dentro de los diferentes almacenes, otro link se ocupaba de cortar, embalar y empaquetar las partes de efectos, tal es así que una vez pasado el estado de alarma, los receptores estuvieran poner en el mercado negro.

Toda la red se encontraba apuntada por un empresario español que fue ayudado por otro hombre en quien confiaba. Los demás integrantes de la organización estaban enmarcados en nudos inferiores, quienes actuaban con total lealtad al líder.

Dado el alto nivel de actividad delictiva y falta de vivienda del conjunto, el pasado mes de octubre se realizaron cinco registros en los distintos almacenes, tal como 4 inspecciones en otras fincas y talleres utilizados por la organización. Se recuperaron 64 vehículos robados y cientos de partes de otros 209 vehículos que se hallaron manipulados, como el eliminado o modificación parcial o total de los elementos de trazabilidad, y que estaban listos para ser puestos en el mercado negro. El valor económico de los efectos recuperados sobrepasa los 2.300.000 euros.

La operación fué realizada por agentes del Conjunto de Investigación y Análisis del Área Tráfico de Madrid.

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